Las Fuerzas Armadas y el despropósito de los 45.
¿Quién, en su sano juicio, prescindiría voluntariamente de sus activos más experimentados justo en el momento de mayor nivel de experiencia de cada uno de ellos?, a priori: nadie (habría que estar muy loco o ser muy necio), excepto si eres el Ministerio de Defensa de España...
Así están las cosas en el Ministerio de Defensa de España, sí; justo así.
Sí usted, avezado lector, ha sido miembro de cualquiera de los tres ejércitos (bien como militar de carrera, bien como militar profesional de tropa u oficial de complemento, bien como militar del SMO) en no pocas ocasiones habrá escuchado en alguno de los cientos de discursos que se dan en las unidades militares todos los años aquello de "alcanzar la excelencia"... ¿Le va sonando?
Alcanzar la excelencia, en esencia, viene a resultar algo así como "llegar al último límite posible en aquello de ser indiscutiblemente el mejor en algo", pues bien, en nuestras Fuerzas Armadas se dice, no pocas veces, aquello de "... en la búsqueda de la excelencia" o "... el empeño de alcanzar el grado máximo de excelencia", sí (no será por falta de redundancia en los discursos).
Ahora bien: ¿Qué ocurre cuando un militar de Tropa se encuentra en su nivel máximo de experiencia o, si se prefiere, rozando ya la excelencia -si es que no la ha alcanzado ya-?, lo que pasa es muy simple: Le ponen de patitas en la calle, sin más.
Sí, es verdad, la legislación en este sentido dice lo que dice y eso es innegable, pero una cosa es lo que dice la ley y otra cosa lo que intramuros se manifiesta en no pocas reuniones, charlas o conferencias... ¿Le suena de algo eso de "Tropa vieja" u "obsoleta"?, ¿y lo de "no se pueden tener combatientes de cincuenta tacos"? -es curioso que sólo en ese tipo de reuniones, charlas y conferencias dicen lo de "combatientes", parece ser que así se proyecta indirectamente la idea mental o el concepto del combatiente joven que corre, salta, va y viene... y no se cansa; puesto que en todas las demás charlas, conferencias y reuniones lo que se viene a decir es "...el personal de Tropa"-.
¿Hay, entonces, un criterio subjetivo anidado en lo más profundo de las entrañas de los jefezuelos, jefecillos y jefazos de las Fuerzas Armadas?: Sí, sin lugar a dudas; pero ese criterio no alcanza -curiosamente también- a esos jefezuelos, jefecillos y jefazos... Éstos pueden tener 46, 47, 48, 52, 54 o 1.500 años de edad, que ellos, sin embargo no "están aviejados" y mucho menos están "obsoletos"...
Lo que me recuerda cierto caso, tenido lugar hace ya unos cuantos añitos, en el que todo un Señor Coronelazo, tan entrado en años como pudiera estarlo un papiro egipcio de la IV ª Dinastía, montó un cirio de Padre y muy Señor mío porque su ordenador "No funcionaba"... Allí, a su despacho, debieron acudir echando humo acuciados por la premura (y también por los auxiliares de la Plana Mayor, el Sargento de Cuartel, el Oficial de los Servicios) los informáticos de media base -debido a la bronca que el "Usía" estaba montando- porque su ordenador no funcionaba... y el buen hombre, en esencia, no faltaba a la verdad... Su ordenador no funcionaba, y no funcionaba... porque estaba desenchufado (ni roto mucho, ni roto poco... sencillamente estaba desenchufado), Pero tan avezado oficial superior, a la sazón: Coronel, fue del todo incapaz de averiguar si la "caja mágica de luces" que coronaba la mesa de su ilustrísimo despacho estaba, tan siquiera, conectada... ¡Pero es el personal de Tropa el que está obsoleto!
No diré la unidad que tan ilustre caballero mandaba (por respeto a la unidad misma) pero el suceso me llevó a una conclusión lógica... Si no sabía como funcionaba, en lo más básico, su ordenador: ¿Sabría algo de los sistemas de armas y transmisiones modernos que se utilizaban en la Unidad de su Mando?, porque ya había quedado claro que en sistemas informáticos no andaba como para ser premiado...
Este caso -real- que aquí menciono, por gracioso que resulte en cuanto al suceso dado no deja de ser terriblemente trágico, a la par que desgarradoramente revelador, de algo mucho más oscuro que subyace en lo profundo... ¿Empieza usted a sospechar lo que puede puede ser?, yo creo que sí, avezado lector, usted ya empieza a "atar cabos"...
¿No resuena ya en su cabeza, aunque todavía sea de manera lejana, una palabra concreta?, ¿no escucha en lo profundo de su privilegiado cerebro la palabra "clasismo"?, ¿ya la oye?; ¿sí?... ¡Pues se escucha usted muy bien a sí mismo, avezado lector!, ya que es ese, exactamente, el término que resuena y, en esencia, de cuantos males pueden anidar todavía en el interior de nuestras Fuerzas Armadas: el principal y peor, y esto no va de ser antimilitarista, ni antipatriota ni cosa parecida... y con esto tampoco digo, ni insinúo, que todos los jefecillos, jefezuelos y jefazos de las Fuerzas Armadas no tengan ni idea de nada: ¡No!, sino que digo que en las Fuerzas Armadas se prescinde de miles de auténticos profesionales muy expertos sólo porque cumplen cuarenta y cinco años al amparo de una Ley que dice lo que dice mientras en las salas de decisión se dice, y valga la redundancia, lo que se dice... ¿Así mejor?
Podrá preguntarse, avezado lector: ¿Y por qué esta publicación dentro del blog de una página que está destinada, en gran parte, al ámbito jurídico?, ¿todavía no lo sospecha mi estimado y, posiblemente, desconocido amigo -o enemigo-?, ya he hablado de Ley y también de otras cuestiones, que no son Ley, pero que como la Ley que está: también están... ¿A que ahora ya va viendo por dónde voy?
Mientras que la legislación reguladora dice lo que dice, de una forma tan cuidada en su redacción y, por lo tanto, tan bien presentada, lo que mueve todavía la máquina desde dentro es lo otro... ¿Recuerda lo de los "combatientes aviejados"?, pues no lo olvide, que la cosa va por ahí... La Tropa, que por lo general está excelentemente preparada -y que en nada responde a la, tantas veces cacareada y famosa, falacia de: "El que vale, vale... y el que no: ¡Al Ejército!"-, ha de saber de lo suyo y de lo del otro (y cuando digo "del otro", quiero decir "del jefe"), pues si falla el jefe: el trabajo, esté o no esté éste, debe seguir y, sobre todo, debe salir. No es raro ver a Soldados, Cabos y Cabos primeros llevando solitos secciones, compañías e incluso mucho más ("llevar muchas boinas" le llaman a eso): ¡Eso sí!: rara vez, y lo de "rara vez" lo sigo por no decir "nunca", se lo van a reconocer para su anotación en la Hoja de Servicios..."¿Un soldadito mandando una Sección?: ¡No, no y no!" (y estén a las formas, porque el demonio se esconde siempre en los pequeños detalles: no se dice en estos casos "un combatiente", sino "un soldadito").
Así están las cosas: Infantes que saben si su "máquina" (que tiene nombre propio y todo) va a fallar durante el ejercicio de tiro sólo con echarla un vistazo rápido en la armería antes de cogerla; ingenieros capaces de levantarte un pueblecito entero en una mañana para unas maniobras de las que les han avisado a la hora del desayuno ese mismo día; mecánicos que tan sólo viendo como se acerca un vehículo a la explanada del taller ya te pueden diagnosticar el motivo de la avería o el motivo por el que te has cargado el coche sin saberlo y aunque no haya hecho el esforzado vehículo ningún ruidito o movimiento extraño; artilleros que saben si una pieza autopropulsada se les va a poner "peleona" o "tontorrona" esa jornada tan sólo con acercarse a ella después de formar a primera hora; informáticos que ya los quisiera para sí alguna famosa empresa del sector, administrativos que huelen el problema tan pronto llega un documento dentro de un portafirmas a la mesa del jefe y que tienen la solución correcta antes de que llegue a posarse en la mesa la dichosa carpeta; logísticos que con lo poco que tienen a mano saben tanto de hacer milagros en el oficio como aquél que multiplicaba los panes y los peces; el radarista que sabe más del radar que el radar mismo... o ese marinero que podría explicar al fabricante de una fragata, tranquilamente mientras se toma un café a sorbos, como es la fragata que ha fabricado, en qué falla y lo que podría haberse hecho mejor.. ¡Y podría seguir así durante horas!, porque así es la Tropa y Marinería de los tres Ejércitos de España... la misma que se ve obligada a abandonar las Fuerzas Armadas el mismo día de su cuadragésimo quinto cumpleaños. Un "gran regalo", ¿verdad?
Ese día, el día de su cuadragésimo quinto cumpleaños (para muchos militares el cumpleaños más amargo y menos deseado de su experimentada vida) el militar (porque nunca dejará de serlo) se ve, de repente, en un mundo que no sólo no le comprende, sino al que no le importa lo más mínimo (y si le importa algo, será más bien poco).
Ahí tienes a un individuo que lo sabe casi todo de su mundo y a la vez mucho de prácticamente todo pero que, sin embargo, no puede apenas acreditar nada de todo lo que sabe... ¿Y por qué?, porque las Fuerzas Armadas durante todos sus largos años de servicio "se olvidaron" en algo muy básico: certificar (salvo en ocasiones, y especialidades, muy concretas y contadas).
Ahí tienes a un individuo, un francotirador de élite que sabe manejar los equipos más avanzados en armamento, frente a un reclutador de una empresa civil (que lo mira con cara extraña) rogando por un puesto para cargar "pallets" de obra (sin menospreciar a los trabajadores que cargan "pallets" de obra).
Ahí tienes también a otro individuo, en este caso un radarista de la Armada, frente a otro reclutador de otra empresa civil intentando acceder a un puesto de repartidor de comida a domicilio (sin menospreciar a los repartidores de comida a domicilio).
¿Qué puede verse aquí?, puede verse a individuos preparadísimos (y que generalmente despiertan las envidias de no pocos militares de otros ejércitos "mejores" cada vez que hay ejercicios conjuntos) buscando trabajos, en muchas ocasiones precarios, porque han cometido el imperdonable pecado, para nuestro Ministerio de Defensa, de cumplir cuarenta y cinco años siendo todavía Tropa... Ni más, ni mangas; diga sí o diga no Defensa.
No faltarán los del "pues haber estudiado" (en referencia a ese proceso tan particular, y tan cuestionable en procedimiento intramuros, sí: "la permanencia" y en ocasiones refiriéndose también al acceso a "la básica"), "has tenido tiempo de sobra para estudiar", frase que suele decirse muy a menudo, especialmente cuando está próxima la salida de las FAS del militar (y casi siempre en respuesta a una queja o lamento de éste por su situación), pero lo de facilitar el estudio no se decía siempre, ni se planteaba tampoco, cuando ese militar era designado para acudir a un ejercicio (maniobras) de X días de duración y tampoco se planteaba en el siguiente ejercicio al que era convocado, ni en el siguiente, ni en el siguiente, ni en el siguiente (y así sucesivamente durante años). Tampoco solía decirse eso, ni plantearse, cuando el militar tenía que hacer frente de manera constante a guardias de dedicación exclusiva de veinticuatro, cuarenta y ocho o setenta y dos horas... aunque tuviera, el desdichado militar, un examen justo en la misma mañana en la que finalizaba el servicio (examen al que había de acudir, bien sin poder haber estudiado, bien sin haber podido dormir -dando igual entonces lo estudiado si es que en algún momento pudo estudiar-).
Tampoco se facilitaba siempre el estudio, ni se planteaba siempre el facilitarlo, cuando un militar de Tropa se había dejado el pellejo (quitándose de dormir y hasta, incluso, de comer para que "le dieran las horas"), con el fin de lograr el aprobado en unos estudios que podían resultar su salvavidas a partir de los cuarenta y cinco -momento en el que se vería obligado a abandonar las FAS-, pero estaba obligado -para superar la formación- a realizar prácticas externas (o formación en empresa, prácticas curriculares, etc): "¿Quieres prácticas?, pídete una excedencia"; "¿Que vas a pedir permiso para hacer las prácticas?, ¿y quien va a barrer el almacén los martes y los jueves?"; "¿Prácticas para qué?, si aquí te enseñamos de eso gratis", "¿Prácticas?, va a ser qué no, hay dos días de continuada este mes y hay que montar las papeleras en el área de Mando"...
Estoy seguro que a más de uno le sonará todo esto, pero ahí la cosa: "¡Pues haber estudiado!"
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